Publicidad Levante

Tras el final de la Guerra Civil Pérez Arroyo vuelve a la ciudad de Valencia y comienza su andadura cinematográfica. Sus primeras producciones son de carácter publicitario y las realiza bajo el sello de Publicidad Levante, empresa fundada en 1941 por Vicente Salabert —sita en la calle Cotanda nº 9— y en la que Pérez Arroyo detenta cierta responsabilidad. La misma oferta un servicio integral en el que figuran «Películas de dibujos sincronizadas y dialogadas, adaptadas a las propagandas comerciales». Así, junto con sus dos hijos —Joaquín y Alberto Pérez Maset— y muy probablemente con las novias de estos —Tina Fayos y Matilde Morales— además de con Amparo Nicolau, realiza los anuncios animados para cines de Tinta Sama y Casa Gimeno en 1941 y Vigoruña en 1942. Unas producciones con una importante componente musical, cuyos guiones, música y letra fueron también responsabilidad de Pérez Arroyo.

La producción publicitaria radiofónica derivada recaía sobre el hijo menor, Alberto, que tocaba la guitarra, mientras que su hermano Joaquín y su padre lo acompañaban a la armónica y a la guitarra, respectivamente. Nos referimos a algunos de los temas que compusieron para sus anuncios y que también acabaron siendo utilizados como jingles en la radio, alcanzando cierta popularidad local1 .

Tanto Vigoruña (de Productos FACSA) como Tinta Sama pertenecían a firmas locales con proyección nacional, pero por el escaso número de copias realizadas tan solo cuatro nos invitan a pensar que su  difusión quedó reducida a los cines de Valencia. Su coste en ambos casos fue de 7.500 pts. Por su lado, de Casa Gimeno (antes Viuda de Joaquín Gimeno), que publicitaba un comercio de papelería e imprenta de la ciudad, tan solo se realizó una copia, por lo que su visionado aún debió ser más restringido. Su coste fue de 4.000 pts. En ningún caso ha quedado copia alguna por lo que hemos intentado hacernos una idea de sus contenidos reuniendo todo el material posible recogido de distintas fuentes.

Así, de manera oral, recuperamos la letra de Tinta Sama, cuyo autor era Alberto Pérez2:

Los hermanos Pérez Maset (c. 1942)
"La tinta Sama tiene la fama porque en la lucha supo vencer.

La tinta Sama usted la reclama, porque es la tinta que gusta a usted.

Calamar, calamar, Sama te derrotó.

Porque es la tinta que a todos gusta por ser superior.

Calamar, calamar, Sama te destronó.

Porque a todas las tintas vence porque las superó"

Papel secante Tinta Samas (s.f.)

Por esa letra y a falta de más datos es posible que el anuncio de Tinta Sama lo protagonizaran un buzo armado de una estilográfica gigante y un pulpo en actitud combativa, como figuraban en los papeles secantes de la época que la marca también vendía. Mientras que la película de Vigoruña, según el guion presentado a Censura, firmado por Pérez Arroyo, la protagonizaban una llorosa princesita de uñas quebradizas y unos gnomos que le prestaban su ayuda elaborando el producto en el interior de su cueva. Durante la misma y con formato de cuplé se decía:

" Si te miran tus manos causan dolor pues con ellas no puedes ni acariciar.

Son las uñas que faltas de un gran vigor se te doblan y rompen como el cristal.

Estribillo: Ven a mí, ven a mí, un secreto te voy a confiar

VIGORUÑA curará tus manos.

Siempre bellas las podrás llevar.

Ven a mí, ven a mí, ven a mí.

Elegante es tu cuerpo, bella es tu cara.

Son tus ojos reflejos de ardiente sol.

Solo falta a tus manos ser primorosas.

Adquiriendo tus uñas todo el vigor.

Estribillo"

Finalmente, de Casa Gimeno sabemos que lo protagonizan un tintero (él) y un seca-firmas (ella) que a un golpe de gong cobran vida y sobre una mesa de despacho como escenario cantan:

(Cante del seca-firmas)

" Si Vd. mira en un regio despacho los objetos que el dueño agrupó

Este dueño le dirá enseguida que a Gimeno todo lo compró

Estribillo

Ella: En el despacho, en la oficina, en el colegio o en su obrador

nombran Gimeno por todas partes y eso demuestra que es el mejor

Él: Si Vd. bueno o mal estudiante,

sea empleado o sea productor

Sea banquero o sea comerciante

de Gimeno todo lo adquirió

Estribillo (Ella)

Él: El orgullo que tiene esta casa y lo tiene por buen galardón

es servir con esmero al cliente, y este siempre contento marchó

Estribillo (final)"

Letrero gofrado promocional de Casa Gimeno

Emilio Martínez Lluna, Larsen (s.f.)

Todas estas películas, a pesar de llevar el sello de la empresa publicitaria, se realizaban físicamente en la propia casa de Pérez Arroyo, como lo demuestra tanto la documentación presentada en Censura —donde en el apartado «Estudio»  figura «Talleres Pérez Arroyo» como las fotos in situ del rodaje de Noche de circo (Pérez Arroyo, 1943), futuro cortometraje con sello de Publicidad Levante.

Pero Publicidad Levante también se relacionó con la imagen real a través de los Estudios de la Cinematografía Española Americana (CEA) de Madrid, major que, por medio de algún tipo de acuerdo, le cede la exhibición de Celuloides cómicos (E. Jardiel Poncela, 1936-1938) y participa de la producción de tres cortos documentales valencianos en los que figurará Pérez Arroyo como director. Así, para El abanico (1942), y atendiendo a la documentación presentada en Censura, Pérez Arroyo contó con el ya legendario Juan Andreu Moragas (Barcelona 1900- Valencia 1966) como cámara, siendo el principio de una larga relación profesional y de amistad. Este trabajo, considerado como «Documental particular» por el Anuario del Espectáculo (1944-1945), posiblemente derivó de su contacto profesional con esta industria anterior a la guerra. Los documentales restantes («Oficiales») serían El vidrio (1942) y XX Feria de muestras internacional de Valencia (1942), títulos para los que no se ha podido confirmar el cuadro técnico.

Pero la colaboración con la CEA no se quedó en la imagen real y esta productora acabará distribuyendo también el primer cortometraje de animación del clan Arroyo: De la raza calé (1942), película que en 300 metros narra el folclórico y accidentado nacimiento del pollito Rafael y su hermana gemela de un mismo huevo a ritmo de fandanguillo. Este personaje será uno de los más queridos por Pérez Arroyo y lo rescatará más adelante en la etapa de los proyectores domésticos, así como en algunas de las historietas que realice para la revista Cubilete (1949). Como responsables de la música se contó con los maestros Emilio Martínez Lluna y José Burguete Guillém, que trabajaron al alimón en este caso. En ese sentido, los Pérez, a pesar de tener cierta facilidad para la música entendían la producción de cortometrajes como algo serio y por ello no dudaron en contratar a músicos profesionales. Afortunadamente, se ha podido recuperar una copia de este primer título que el propio Pérez Arroyo conservó hasta el final de sus días, siendo la única copia en 35mm que guardó y la única en este formato que ha llegado hasta hoy. La historia narrada sería:

Tras los créditos de inicio, en los que son presentados la gallina Rosita y sus polluelos, arranca la película en un desvencijado cobertizo donde la madre, en una larga y calurosa puesta, consigue alumbrar cuatro huevos. Después, con la ayuda de una vela, que usa a modo de rayos X, visualiza el contenido de estos, comprobando que los dos primeros polluelos duermen plácidamente y que el tercero se muestra inquieto por salir ya.

A la llegada del gallo, Rosita le muestra su puesta que, a golpe de silbato, comienza a eclosionar. Los tres primeros, nada más nacer, comienzan a bailar el corro de la patata -al ritmo instrumental de Quisiera ser tan alta- alrededor del cuarto huevo, que permanece cerrado. El gallo, ante la tardanza y con ánimo de ayudar, saca un martillo y lo golpea repetidas veces, hasta que en una de estas sale despedido por la gatera del cobertizo, iniciándose una persecución. Así, la pareja y su prole seguirán a la carrera al indestructible huevo a través de distintos escenarios camino de Lucena, como leemos en una señal indicadora al pie del camino, en un guiño al origen de Pérez Arroyo.

La dureza del huevo es tal que en su alocada carrera arramblará con una apisonadora -que en un ejercicio de metalenguaje nos mostrará un cartel que reza “para chatarra”-, con paredes y árboles, hasta que es detenida por una tela de araña.

Previamente, esta red había sido presentada por su araña constructora a través de una canción de tinte flamenco que dice así:

“Me paso la vida tejiendo esta tela de frágil armazón en que queda prendida al momento un mosquito, mosca, moscardón.
Vitaminas si, vitaminas no, es la trampa que me proporciona mi alimentación.
Yo me temo y me lo presumo que me copien la fabricación y que el mundo se vista y adorne con la tela que he tejido yo.
Vitaminas no, vitaminas si, el que tenga la vida difícil que cambie de mí. “

Cuando la familia alcanza por fin al huevo improvisa un cuadro flamenco alrededor suyo con el gallo a la guitarra y el resto a las palmas. Al poco, el huevo eclosiona y de él surgen sorprendentemente dos pollitos ataviados de corto: Rafael y su hermana gemela, que se arrancan a bailar al compás de la música familiar. A la fiesta acabará sumándose un último y lisiado pollito que por una serie de percances durante la persecución se había retrasado.

Sin embargo, a pesar de este caso, la ausencia de material fílmico en esta investigación será la habitual en el cine español realizado con anterioridad a los años cincuenta y es que, entre los incendios de grandes laboratorios y, sobre todo, la inestabilidad del nitrato de celulosa que servía de base a las películas, apenas se ha conservado un tanto por ciento muy exiguo. En nuestro caso, más del 60% del metraje realizado originalmente en 35 mm por Pérez Arroyo y familia no ha podio recuperarse, ni en el formato original ni en posibles copias en subformatos. Del mismo modo que tampoco podemos contar con ningún dibujo original, siendo este caso aún más grave ya que hablamos del 100% del material perdido.

En 1943 se produce un cambio de major y la publicitaria comienza su relación con la local y más potente CIFESA, que le distribuirá su segundo cortometraje animado, el ya mencionado Noche de circo. Se trata de una pieza para la que se cuenta con cinta virgen sobrante de las colas de los tres documentales realizados para la CEA el año anterior y que suman 260 metros. Tampoco en este caso ha sobrevivido ninguna de las cinco copias de la película que sabemos realizadas, pero gracias a la posterior etapa de cine doméstico hemos podido conocer el aspecto e historia de la misma.

Así, la versión de 8 metros en 9,5 mm que se lanzó en 1955 para los Proyectores Jefe nos muestra una sucesión de números circenses a cargo de distintos animales presentados por un loro que ejerce de jefe de pista. Primeramente la actuación «ecuestre» de un mono sobre un gallo, seguidos de los trucos del mago Chincho-Chinchón —de enigmática identidad, unas veces gato y otras ave— que empiezan con la conversión de sus dos ayudantes en margaritas para interpretar un cuplé con letra de Pérez Arroyo. Después, los equilibrios sobre barra de dos monos gimnastas (padre e hijo) y cerrando la velada el número del elástico Caballito Mahoma, que es capaz de convertirse en un hipopótamo. Números todos separados por planos de variados animales aplaudiendo (elefantes, pingüinos…). Si comparamos la historia filmada con el guion presentado a Censura echamos en falta otra pieza musical: una bulería que canta una pollita flamenca en la 8ª escena firmada también por Pérez Arroyo. Otra de las ausencias detectadas seria el plano correspondiente a la fotografía tomada durante el rodaje de la película en su domicilio-estudio y en la que se ve a una pareja de aves domésticas (gallo y gallina) aplaudiendo. Se trata de los padres del pollito Rafael, protagonistas del anterior «De la raza calé» (1942), y que aparecerían aquí a modo de cameo.

"Noche de circo" (Joaquín Pérez Arroyo, 1943) Versión de 1955 repicada a 9,5mm (8m)

Conservación:
A completar

Pero lo más sorprendente de la comparación entre el material repicado y el guion presentado es la notable diferencia en cuanto a la naturaleza de los números circenses y sus ejecutantes, es decir, el concepto de la historia es el mismo, pero no las acciones ni los protagonistas. Como veremos en otras películas, se tratará de un desajuste relativamente habitual, fruto quizá de la propia dinámica de la solicitud de los permisos de rodaje donde los guiones presentados para el «Expediente de censura previa de guiones cinematográficos» tan solo eran el argumento.

En cuanto a la calidad general de la animación que hemos podido ver es aceptable y los diseños de algunos de los animales bastante conseguidos. Demostrando que el tándem de dibujantes formado por padre e hijo podía funcionar bien, sobre todo cuando se adentraban en el terreno más cartoon y de la mano de animales. Otra cosa era el guion, que no era tal y que más bien respondía a la estructura coral de las primeras Merrie Melodies de la Warner, pero a la andaluza. El resto del exiguo cuadro técnico lo completaba Joaquín, el hijo mayor, encargándose de la fotografía, y la consabida participación musical del maestro Emilio Mtnez. Lluna.

Ese mismo 1943, no sabemos porque, se extingue la relación de Publicidad Levante con Pérez Arroyo y éste traslada su oficina a su domicilio-estudio. Y lo hace llevándose consigo un contrato de producción con CIFESA para un proyecto seriado protagonizado por un nuevo personaje de su invención llamado Quinito. Mientras, la publicitaria acusará la pérdida del talento de los Pérez dejando de ofrecer animación primero y jingles radiofónicos después, a lo largo de la década.

Pero en 1948 aún hubo una última colaboración con Publicidad Levante, un anuncio publicitario para el grupo Papeleras Reunidas S.A. de Alcoy, que el clan Pérez Arroyo resolvería paralelamente a su futuro negocio en la animación doméstica. Recientemente, se ha podido recuperar de entre el archivo de la Filmoteca Valenciana una copia del mismo realizada para el mercado portugués.

La película, de una duración de 2´, cuenta un surrealista lance entre el rey de una baraja española y un toro mientras son jaleados por dos espectadores desde una barrera improvisada. La peculiar lidia termina cuando el rey se queda en paños menores y todos los actores acaban compartiendo un cigarrillo liado. Se trata de los personajes que ilustran algunos de los librillos de papel de fumar fabricados por Papeleras Reunidas S.A. y que salen literalmente de los mismos para tan taurina ocasión. En ellos podemos reconocer cuatro marcas de esta compañía: Toro, Rey de basto, Bambú y La báscula, pertenecientes a tres fabricantes—Hijo de Camilo Gisbert Terol, José Laporta y Sobrinos de Rabad Santonja— de los nueve socios.

“Papeleras Reunidas S.A” (Joaquín Pérez Arroyo, 1948) 35mm

Conservación:
A completar

Todo parece indicar que la versión portuguesa del anuncio sería la única, es decir, que no hubo una versión española (anterior o posterior). Primero porque las mencionadas marcas de papel eran de sobra conocidas por el público español y segundo, porque ese año Papeleras Reunidas S.A inaugura la fábrica Pextrafil en Viseu, en la Región Centro de Portugal. Así las cosas, parece tratarse de una operación de mercadotecnia exclusiva para aterrizar en el nuevo mercado portugués. Además, el que esta animación solo se viera en cines portugueses permitió a Pérez Arroyo poco después reutilizar siete planos completos de este anuncio, además de un par de gags, en la peliculita El rey del toreo (1951) para el proyector doméstico Pequeño Ekler, siendo los re-uses tan evidentes algo inédito en su obra, hasta el momento.

  1. También sabemos de algún trabajo, como el de las ollas a presión de Almacenes La cadena de Valencia, que únicamente fue jingle
  2. Según recuerda la hija de este, Lola Pérez Fayos (conversación 4 de diciembre de 2013)